Un niño perdió la vida ahogado la mañana del sábado mientras se celebraba una ceremonia religiosa en el río Bravo, en el área conocida como “La Playita”, al sur de Reynosa, Tamaulipas.
El menor, de entre 9 y 11 años, participaba en un bautizo por inmersión organizado por una congregación religiosa. En un momento de descuido, se separó del grupo y fue arrastrado por la corriente del río. Al notar su desaparición, los asistentes iniciaron una búsqueda y solicitaron apoyo a los cuerpos de emergencia.
Paramédicos y elementos de seguridad llegaron rápidamente al sitio y lograron ubicar al menor en el agua. Sin embargo, pese a los intentos de reanimación, el niño ya no presentaba signos vitales.
Las autoridades ministeriales han iniciado una investigación para esclarecer los hechos y determinar las circunstancias del accidente.
Este suceso ha generado conmoción entre los habitantes de Reynosa y reaviva las alertas sobre los peligros del río Bravo, cuyas aguas han sido señaladas en múltiples ocasiones como no aptas para actividades recreativas o religiosas debido a su fuerte corriente.
El incidente subraya la urgencia de reforzar las medidas de prevención y seguridad en zonas naturales de alto riesgo, especialmente cuando se organizan eventos públicos o religiosos.