El retiro de cámaras no autorizadas encendió nuevamente la alerta en El Mante, donde autoridades estatales desmontaron un sistema de videovigilancia del que nadie pudo acreditar su origen. La operación llamó la atención por la cantidad de equipos instalados y por los posibles fines con los que estaban siendo utilizados.
Personal de las Fuerzas Especiales de la Guardia Estatal llevó a cabo el retiro de 17 cámaras colocadas en 16 puntos distintos, tras confirmar que operaban sin ningún tipo de permiso oficial. Según la Secretaría de Seguridad Pública, estos dispositivos funcionaban al margen de la ley y formaban parte de una red cuyo propósito aún se investiga.
Las autoridades indicaron que la investigación busca determinar si este sistema clandestino estaba relacionado con actividades ilícitas o si tenía como objetivo monitorear los movimientos de corporaciones de seguridad en la zona. El hallazgo ha encendido focos rojos por el riesgo que representa la operación de tecnología no autorizada en espacios públicos.
Los equipos quedaron asegurados para un análisis técnico que permitirá conocer desde cuándo operaban, qué tipo de señal transmitían y hacia qué destino enviaban la información captada. Con estos resultados se definirá la ruta jurídica y operativa que seguirá el caso.






