La fe volvió a desbordar las calles de la capital. Millones de peregrinos provenientes de distintos puntos del país arribaron a la Basílica de Guadalupe para rendir homenaje a la Virgen Morena, en una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias y arraigadas de México y América Latina, con motivo del 12 de diciembre, fecha central de la celebración guadalupana.
Desde días previos, familias, grupos y creyentes de todas las edades caminaron largas distancias, algunos durante jornadas completas, cargando imágenes, estandartes y flores, hasta confluir en el recinto mariano ubicado al norte de la ciudad. La explanada y las vialidades cercanas se llenaron de rezos, cantos, veladoras y danzas tradicionales, en un ambiente marcado por la devoción y la emoción colectiva.
Entre los asistentes, muchos acudieron para agradecer favores o pedir salud y protección, como Gladys López, quien recorrió cerca de 100 kilómetros junto a su hija para cumplir una promesa. Otros, como José Luis González Paredes, de 82 años, mantienen viva la tradición desde hace décadas, confiando en tener la fortaleza necesaria para regresar cada año y recibir la bendición.
La celebración recuerda, según la tradición católica, la aparición de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego en 1531, cuya imagen quedó impresa en su tilma y hoy preside la basílica. El evento también implicó un amplio operativo de protección civil, ante la magnitud de la peregrinación, considerada una de las más importantes del continente, mientras la devoción trascendió al ámbito digital con homenajes musicales y expresiones virtuales en diversas lenguas y estilos.










