Bad Bunny convirtió el show de medio tiempo del Super Bowl LX en mucho más que un espectáculo musical: lo transformó en un mensaje político, cultural y emocional que puso en el centro a Puerto Rico, la identidad latina y la idea de una América que va más allá de Estados Unidos.
Durante poco más de 13 minutos en el Levi’s Stadium, el artista puertorriqueño desplegó una odisea visual y sonora inspirada en la vida boricua dentro y fuera de la isla. El escenario recreó espacios cotidianos como barberías, licorerías, mercados y calles que conectaron simbólicamente a Viejo San Juan con Nueva York, reflejando la experiencia migrante y la diáspora latina en Estados Unidos.
El eje del espectáculo fue claro: unidad, resistencia y orgullo cultural. Bad Bunny cantó completamente en español, algo inédito en décadas de shows de medio tiempo, y cerró con un mensaje contundente: “Juntos somos América”, acompañado por banderas de distintos países del continente. Con frases como “Seguimos aquí” y el lema visual “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, el cantante posicionó el baile, el idioma y la cultura como actos de resistencia frente a la exclusión y el discurso antiinmigrante.
El show contó con apariciones simbólicas de figuras clave de la música latina. Lady Gaga se sumó en una versión salsera de Die with a Smile, mientras que Ricky Martin representó el relevo generacional de artistas puertorriqueños que abrieron camino en el mercado estadounidense. Además, Bad Bunny rindió homenaje al reguetón clásico con referencias a Daddy Yankee y Don Omar, reivindicando un género que pasó de ser marginado a convertirse en lenguaje global.
Aunque el público del estadio reaccionó con cierta frialdad, el impacto fue político y cultural, no solo artístico. El presidente Donald Trump calificó el espectáculo como “terrible”, crítica que contrastó con la celebración del show entre comunidades latinas y sectores que vieron en la presentación una defensa abierta de la diversidad, el bilingüismo y la migración.
Más allá del fútbol, el medio tiempo del Super Bowl LX quedó marcado como un momento histórico: Bad Bunny usó el escenario más visto del planeta para decir que América no es una sola lengua, una sola cultura ni una sola identidad, y que el amor, la memoria y el orgullo siguen siendo más fuertes que el odio.











