El caso del financiero Jeffrey Epstein volvió a escalar en Estados Unidos luego de que el expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton aceptaran comparecer ante la Cámara de Representantes como parte de la investigación legislativa relacionada con la red de tráfico sexual que encabezó Epstein.
El acuerdo se dio después de que el Comité de Supervisión de la Cámara, presidido por el republicano James Comer, advirtiera que podría iniciar un proceso por desacato al Congreso en caso de que los exfuncionarios no acudieran a rendir testimonio. La comparecencia se realizará bajo los términos que aún se encuentran en negociación, sin que se haya definido fecha o formato.
A través de un pronunciamiento público, el portavoz de Bill Clinton, Ángel Ureña, señaló que los Clinton habían actuado de buena fe en las conversaciones con el comité y afirmó que están dispuestos a declarar para que se establezca un precedente que aplique a todas las personas vinculadas al caso, independientemente de su posición política.
Aunque Bill Clinton no ha sido acusado formalmente de ningún delito relacionado con Epstein, su relación personal con el financista durante las décadas de 1990 y 2000 ha sido objeto de escrutinio por parte de legisladores republicanos, quienes buscan ampliar el alcance de la investigación sobre las redes de influencia y encubrimiento alrededor del caso.
La indagatoria se intensificó tras la reciente publicación de millones de documentos, videos e imágenes por parte del Departamento de Justicia, un proceso que ha sido criticado por víctimas y legisladores debido a errores en la protección de datos sensibles. Epstein fue detenido en 2019 por cargos federales de tráfico sexual y murió ese mismo año en una prisión de Nueva York antes de enfrentar juicio.








