La Cruz Roja en Tamaulipas podría reabrir sus operaciones en las próximas semanas, luego de recientes acercamientos con la sede nacional, en medio de la crisis que llevó al cierre de la delegación estatal.

En este contexto, la exdelegada Graciela Guerra de Araujo rechazó los señalamientos de irregularidades y afirmó que el problema principal fue la falta de respaldo institucional, lo que derivó en dificultades financieras para sostener el servicio.
¿Qué dicen sobre la posible reapertura?
El coordinador estatal Jesús Suárez confirmó que ya existe diálogo con la dirigencia nacional para buscar soluciones, aunque advirtió que el proceso no será inmediato.

“Se tiene pensado que en dos semanas, tal vez cuatro, eso sería lo ideal”, señaló, al explicar que la reactivación dependerá de que se logren acuerdos y se asignen recursos suficientes.
¿Cuál fue la causa del cierre?
Suárez detalló que la situación se volvió insostenible debido a la falta de pagos y recursos, lo que afectó directamente al personal y la operación diaria de la institución.

“Al no haber un pago después de dos quincenas, ya era insostenible para muchos”, explicó, al referirse a las condiciones que llevaron al paro de actividades.
¿Qué responde la exdelegada a las acusaciones?
Por su parte, Graciela Guerra de Araujo negó categóricamente los señalamientos de desvío de recursos, asegurando que durante su gestión se actuó con responsabilidad.
“Ni un peso se desvió”, afirmó, al subrayar que se implementaron medidas de ahorro y control del gasto para mantener operativa la delegación.

Asimismo, señaló que la falta de apoyo de la sede nacional fue determinante en la crisis, lo que dejó a la delegación estatal sin capacidad para sostener sus funciones.






