La Selección Mexicana dio un paso firme en la Copa Mundial 2026 al derrotar por marcador de 1-0 a Corea del Sur, resultado que le permitió asegurar su clasificación a la ronda de 32 y mantenerse como líder del Grupo A.
Ante más de 45 mil aficionados reunidos en el Estadio Guadalajara, el conjunto dirigido por Javier Aguirre consiguió una victoria histórica al ganar un partido mundialista como local fuera del Estadio Azteca, algo que no había logrado en las ediciones de 1970 y 1986.
El único gol del encuentro llegó al minuto 50 por conducto de Luis Romo, quien aprovechó un error del guardameta surcoreano Kim Seung-gyu para empujar el balón al fondo de la red y desatar la euforia de la afición mexicana.
Primer partido disputado en una Copa del Mundo. ✅
— Selección Nacional (@miseleccionmx) June 19, 2026
Primer GOL. ✅
Simplemente Luis Romo ❤️🤍💚pic.twitter.com/CapYZxjuo6#SomosMéxico #FWC26 #J2 #FIFAWorldCup
Durante gran parte del partido, el equipo nacional tuvo que lidiar con la presión de un rival que generó peligro constante, especialmente a través de su figura, Son Heung-Min. Sin embargo, la defensa mexicana respondió en momentos clave para mantener la ventaja.
Uno de los instantes más dramáticos ocurrió en la primera mitad cuando Edson Álvarez evitó el gol surcoreano con una espectacular intervención sobre la línea, acción que mantuvo con vida al Tricolor en un encuentro de alta tensión.

La victoria coloca a México en la cima del Grupo A con tres puntos, mientras que Corea del Sur se queda con una unidad menos. Por su parte, República Checa y Sudáfrica suman apenas un punto cada uno, situación que fortalece las aspiraciones mexicanas de avanzar como líder de sector.
El resultado también garantiza que la selección nacional mantenga la localía en la siguiente fase del torneo, alimentando la ilusión de millones de aficionados que sueñan con ver al Tricolor protagonizar una de sus mejores actuaciones mundialistas.

Con el boleto en la mano y el liderato asegurado, México afrontará sus próximos compromisos con mayor confianza, respaldado por una afición que volvió a convertir las tribunas en una auténtica fiesta mundialista.






