La coronación de Fátima Bosch como Miss Universo enfrenta incertidumbre luego de que los dueños de la organización, Anne Jakkaphong Jakrajutatip y Raúl Rocha Cantú, se vieran envueltos en investigaciones penales en Tailandia y México. Las acusaciones por fraude y tráfico ilegal han puesto en duda la transparencia del certamen.
El músico Omar Harfouch, quien renunció al jurado asegurando que hubo un amaño en las votaciones, informó que evalúa presentar una demanda ante una corte de Nueva York, sede de Miss Universe Organization (MUO). Asegura contar con audios que probarían irregularidades y pide la salida de los actuales propietarios y la revisión del resultado.

El caso se complicó aún más después de que Jakkaphong no acudiera a una audiencia judicial en Bangkok, lo que generó una orden de arresto, mientras que Rocha Cantú fue imputado por la FGR por presunta participación en una red criminal, aunque ahora colabora como testigo protegido.
Pese a las acusaciones, MUO insiste en respaldar la coronación de Bosch. Rocha Cantú afirmó que el título está sustentado en un contrato laboral anual y que revertirlo validaría los señalamientos de fraude. Sin embargo, también admitió que podría vender su participación en la empresa debido a la presión que enfrenta.
La posible revocación de la corona dependería de un incumplimiento de contrato por parte de Bosch o de un cambio de propietarios en MUO. De ocurrir esto último, quienes tomen el control podrían revisar la elección realizada el 21 de noviembre en Bangkok. En más de siete décadas del certamen, solo una Miss Universo ha perdido la corona: Oksana Fedorova, en 2002.








