La explosión de un vehículo cargado con explosivos en Coahuayana, Michoacán, tomó un giro aún más trágico, luego de confirmarse la muerte de una sexta víctima: uno de los heridos que permanecía hospitalizado en Morelia. Con ello, el hecho se consolida como uno de los ataques más graves ocurridos recientemente en la región.
El estallido ocurrió el sábado 6 de diciembre, minutos antes del mediodía, justo frente a la presidencia municipal y muy cerca de la comandancia de la Policía Comunitaria. La detonación generó una onda expansiva de 300 metros de alcance horizontal y 50 verticales, dañando viviendas, comercios y al menos 12 vehículos. Entre los fallecidos se encuentran cuatro policías comunitarios.

De acuerdo con autoridades estatales, la camioneta que transportaba los explosivos ingresó al municipio alrededor de las 8:30 de la mañana, procedente de Colima. El ataque dejó inicialmente siete personas heridas, quienes fueron trasladadas a hospitales de la zona, mientras que el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla acudió a visitar a lesionados y familiares de las víctimas.

En conferencia de prensa, el secretario de Gobierno Raúl Zepeda y el fiscal general Carlos Torres Piña informaron que una de las personas sin identificar halladas en el lugar podría ser el conductor del vehículo utilizado como artefacto explosivo. Torres Piña añadió que, por la naturaleza del ataque, la Fiscalía General de la República asumió la investigación bajo un posible delito de delincuencia organizada.
Mientras avanzan las indagatorias para determinar el origen del vehículo y a los responsables, el municipio permanece bajo alerta, con autoridades estatales y federales reforzando la seguridad en la zona.






