Ante la escasez de agua en la cuenca mexicana del Río Bravo, el gobierno de México ajustó las entregas de agua a Estados Unidos, asegurando que el cumplimiento de los compromisos internacionales se realizará únicamente conforme a la disponibilidad real del recurso y priorizando el consumo humano y agrícola en territorio nacional.
La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que el seguimiento a estas entregas se mantiene dentro del marco del Tratado de Aguas de 1944, así como de sus actas complementarias, las cuales establecen los lineamientos para el uso compartido del agua del Río Bravo.

De acuerdo con la Nota Informativa número 20, emitida el 21 de diciembre de 2025, se analizan acciones extraordinarias para atender dichas obligaciones, entre ellas la posible entrega de volúmenes provenientes del Río San Juan, siempre considerando las limitaciones operativas del sistema hidráulico y la disponibilidad efectiva del recurso.

Las autoridades federales precisaron que las entregas a Estados Unidos solo se realizarán cuando existan condiciones operativas, garantizando como prioridad el abastecimiento de agua para la población mexicana y las actividades productivas, especialmente el sector agrícola.
Asimismo, el gobierno de México señaló que esta estrategia cuenta con sustento legal en el Artículo 9 del Tratado y en el Acta 331 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, además de mantenerse un diálogo permanente con los usuarios de la cuenca para asegurar un manejo responsable y equitativo del recurso hídrico.






