El aumento a 14 pesos en la tarifa del transporte público en Reynosa ya es una realidad y, aunque ha sido aceptado por la mayoría de los usuarios, el ajuste viene acompañado de una exigencia clara: mejoras visibles en las unidades y en la calidad del servicio.
Quienes utilizan diariamente camiones y peceras señalan que el nuevo costo solo se justifica si se traduce en limpieza, mantenimiento mecánico y trato digno, ya que muchas unidades continúan en condiciones deterioradas, con asientos dañados, fallas constantes y conducción riesgosa. Para familias numerosas, el incremento representa un impacto directo en el gasto diario.
Estudiantes y usuarios con tarifa preferencial advierten que el cobro no se aplica de forma uniforme, lo que genera inconformidad, pues en algunos casos no se respeta el descuento por falta de credencial o uniforme, obligándolos a pagar la tarifa completa, considerada elevada para quienes dependen del transporte para acudir a clases o trabajo.
Otros usuarios coinciden en que, aunque el aumento parece mínimo, el gasto se acumula con el uso cotidiano, especialmente cuando las unidades se descomponen durante el trayecto, provocando retrasos y pérdida de tiempo. Por ello, insisten en que el incremento debe reflejarse en un servicio más confiable.
En contraste, operadores del transporte argumentan que invertir en unidades nuevas resulta complicado debido al mal estado de las vialidades en Reynosa, donde baches, fugas y calles dañadas aceleran el desgaste de los vehículos. Ante este escenario, usuarios y concesionarios coinciden en que mejorar la infraestructura urbana es clave para elevar la calidad del transporte público y justificar el ajuste en la tarifa.








