El alcalde de Matamoros, José Alberto Granados Fávila, expresó su rechazo a la colocación de boyas flotantes de gran tamaño en el río Bravo, al considerar que este tipo de acciones no contribuyen a una política humanitaria ni a la cooperación regional en la frontera norte del país.
El edil señaló que se trata de un asunto de competencia federal, y precisó que el municipio ha mantenido comunicación tanto con autoridades nacionales como con instancias relacionadas con la movilidad humana, a fin de dar seguimiento al tema. Aunque reconoció que las decisiones se toman bajo criterios de soberanía del país vecino, subrayó que el gobierno municipal mantiene una postura clara de desacuerdo.
Granados Fávila reiteró que Matamoros, como ciudad fronteriza, sostiene una política de recepción solidaria, alineada con la postura del Gobierno de México encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, al asegurar que la ciudad se encuentra preparada para brindar atención y orientación a las personas que arriban a la frontera.
De acuerdo con registros oficiales, los municipios fronterizos del norte del país concentran una parte significativa de la atención a personas en contexto de movilidad, lo que vuelve estratégico el diálogo institucional entre los distintos niveles de gobierno.
Las acciones emprendidas por autoridades estadounidenses tienen como objetivo reforzar la seguridad fronteriza y reducir el cruce irregular de personas hacia territorio de Estados Unidos, mediante infraestructura física complementaria a los sistemas tecnológicos de vigilancia.
En esta ocasión, los trabajos se desarrollan a la altura del Fraccionamiento Campestre del Río 2, y se prevé que continúen río abajo, luego de observarse el desplazamiento de una barcaza flotante hacia esa zona.








